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Las relaciones personales son complejas. Se basan en la confianza mutua. La familia, los amigos, los compañeros de trabajo o incluso el personal doméstico pueden llegar a ser fuente de preocupación en un momento determinado. La vida está llena de instantes en los que la duda nos puede paralizar, o lo que es peor, llevarnos a tomar decisiones erróneas que podemos lamentar el resto de nuestros días.

La utilización del polígrafo nos puede ayudar a aclarar esas situaciones en las que la sombra de una duda puede afectar a todo nuestro entorno. Su uso es un puente entre la incertidumbre y la tranquilidad. Las sospechas infundadas son el comienzo de la ruptura de muchas parejas, entre otras razones, porque es muy difícil demostrar la inocencia si el acusador se obstina en tener razón. El polígrafo, por tanto, se convierte en estos casos en un instrumento perfecto para demostrar la inocencia.

Aplicaciones prácticas:

Infidelidades y engaños. Dudas en pareja, amistades y familia. Acoso y abuso sexual. Hurtos y Robos. Denuncias falsas y descréditos. Control sobre la discrección y comportamiento de personal doméstico para personas con proyección pública. Control periódico en casos de drogadicción, alcoholismo, ludopatía, cleptomanía…

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